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E S P A D A S
Las
espadas de Toledo comenzaron a fabricarse, según restos arqueológicos que
conservamos, tallando silex para poder utilizarlo como arma o herramienta.
Toledo es famoso por su carácter histórico, su arte y su acero. Es difícil
precisar la fecha en que se inició, en la histórica ciudad de los concilios,
la fabricación de las armas blancas, industria que puede asegurarse que es,
tan antigua como la ciudad misma.
Los
siglos XV, XVI y XVII marcan el mayor esplendor de esta industria y es
cuando empieza a constituirse el Gremio de Espaderos, viniendo a Toledo
artesanos de toda Europa e incluso de Oriente, para aprender de aquellos
artífices los secretos de la fabricación de las inimitables hojas que
elevaron el nombre de Toledo y su Tajo a una altura que ninguna otra ciudad
ha podido alcanzar a través de los siglos.
Aquellos primeros artesanos no podían imaginar el desarrollo y el auge que
aquel hecho iba a tener muchos siglos después, hasta llegar a convertir a
los espaderos artesanos de Toledo en los más prestigiosos del mundo,
ayudados por las aguas del río Tajo y las arenas de sus orillas.
Seguidamente podrán contemplar una gran diversidad de espadas, floretes,
rapieras y otras armas tanto de inspiración fantástica como histórica, como
la espada Tizona del Cid, Colada del Cid, la espada Excalibur, la espada de
Isabel la Católica, la espada de Robin Hood,…
Algunas de ellas son reproducciones de armas que se conservan en colecciones
y museos, otras son fruto de la imaginación del artesano o de modelos
aparecidos en el cine.
Es esto la demostración evidente del arte de la espada hecho realidad, con
materiales modernos y un equipo de hombres preparados que no regatean
esfuerzos en el afán de cada día para conseguir unos productos de la más
alta calidad.
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